martes, 17 de junio de 2014

cyberpololeo


Debería estar escribiendo un resumen del proyecto de la galería de París, de arte, de antropología, de la experiencia, de blah, viste? No se entiende nada, o quizá soy yo nomás la que no entiende nada y sigo haciendo, como los que juegan nintendo jurando que si no aprietan el botón alguien se muere (mario bros). 
Día de biblioteca 20341, el reporte de hoy dice que las cosas están igual que el día 20334 el 10993 y el 342.
Tuve desde hace 1 mes y medio mas o menos, un cyber pololo, pero me cyber pateó, así que ando cyber despechada. Pensé que eso nunca más pasaría en mi vida, porque sí, tuve uno como a las 14, cuando recién tenía internet y cuando mis coetarias tenían pololos reales. Pero bueno,  no me quedaba otra que conformarme con la medida de mis posibilidades. En esa época me metía al Chat del IRC, tan moderno y cool que lo encontrábamos y hoy es casi un objeto de culto vintage.
La “relación” fue nefasta, nos conocimos ahí por alguna tontera en común que quisimos imaginar trascendente (gusto de música, de tele o algo así), hablamos un par de veces por teléfono, mi mamá incluso me pilló la “relación” viendo extrañas y largas llamadas “larga distancia” a Puerto Montt, incluso llamó a ese número sospechoso y habló con la mamá de este cabro, que en ese entonces debe haber sido mi cybersuegra.  Ah claro, el era de Puerto Montt y yo de Osorno. Un día decidimos encontrarnos para conocernos en un lugar intermedio: Puerto Varas, pero como no me atrevía a ir sola, le pedí a la única amiga que creí capaz de una cosa tan patética y que además por su infinita generosidad y nobleza no me juzgaría : La Pepa, al resto ni se lo comenté, habría sido como salir del closet en mi fracaso adolescente. Pero al parecer yo gané en esa competencia del patetismo. Creo haberle dicho a qué hora llegaba y en qué bus iría, no era esa época de celulares ni nah. Yo le había mandado alguna foto mía, pero el sólo unos dibujos (después entendí porqué), decía que se parecía al papá de Daria, que era mi máxima ídola en ese momento, eso significaba que el me reconocería, pero yo no a él. Sin embargo, pero afortunadamente eso no fue tan así, porque apenas estacionó el bus lo distinguí esperándonos, venía con un amigo (yo le dije que iría con una amiga). La desilusión fue total: lo encontré horrendo y aparte me vino una vergüenza inmensa al verme en esa situación, así que le dije a mi amiga que bajaramos camufladas para que no nos vieran, creo que nos envolvimos la cabeza con unos pañuelos, nos pusimos anteojos oscuros (a la Pepa le encanta eso de camuflarse) y salimos escapando de la manera más ridícula. El al parecer se dio cuenta y entendió que ese era el final de nuestro amor. Nosotras nos reímos mucho de la situación, fue una aventura, y para no perder el viaje,  aprovechamos de tomarnos un helado y pasear por la costanera.

Estas son 3 historias de mi vida en la biblioteca, que tienen casualmente tienen un lugar común: CHINA


1

Hay una china, que se llama Bing, no habla con nadie pero a mi me cae bien, así que desde el año pasado la saludo, incluso hemos conversado un poco, pese a la terrible pronunciación del francés que tienen los chinos. Después pasa un tiempo y quizá por timidez deja de saludarme, entonces yo voy y la saludo nuevamente "Salut Bing". Es súper matea y seguro que hace tesis en algo muy lindo y extraño, así como la relación entre los suspiros y los sueños en la literatura japonesa del siglo XIII. (Si, aunque no lo creas por acá hay mucha gente que hace ese tipo de investigaciones)1. Bing se sienta en el último puesto a la izquierda, uno de los más apetecidos, justo al lado de mi puesto favorito (el mío da a la ventana interior), casi siempre está ahí lo que significa que llega muy muy temprano, yo diría que la primera, porque además veo su nombre en el cuaderno de entrada.
Ella es flaca, muy flaca y pequeña, usa anteojos, se viste un poco como niño.
Hoy como a las 10.30 no me podía concentrar y quería chicle, entonces salí a comprar al supermercado que está al lado (también para tomar un poco de aire) cuando iba llegando me di cuenta que ella iba delante mío, nos topamos un par de veces en los pasillos y le dije nuevamente "salut bing", ella me saludó como siempre, yo compré una manzana, un chocolate y unos chicles, ella un pan de molde, que luego cambió por unos más grandes y unos tomates cherries, cuando vio lo mío me dijo: Tienes hambre, parece? , a lo que yo respondí: No, es para el almuerzo (mentira, era para ahora, pero me daba plancha asumirlo) – ah, todo esto en francés, claro-
Volviendo a la biblioteca me encontré con un amigo y fuimos juntos por un café, ahí me la topé de nuevo, estaba en una mesita, abriendo el pan y una especie de paté mortadela gigante que con ganas cortaba para meter al pan, era todo muy grande y pensé: es bien flaquita para comer tanto, no?

1.- A propósito, a veces cuando paseo (que siempre es ir o volver del baño), miro a la gente que está trabajando en sus cosas (muchos tb en feisbuc) y pienso que increíble orquesta de pensamiento hay en este lugar, cada uno pensando e imaginando cosas tan distintas e increíbles, me parece precioso.



2

Llevo 3 años y medio, o algo más viviendo en París, y al parecer es cierto eso de que uno nunca termina de sorprenderse con cosas que estaban, pero que no había visto. Bueno, a mi me acaba de pasa, en verdad no recién, sino hace un rato. Desde un poco antes de irme a Chile me empecé a fijar en los traiteurs chinois, que son como unos restoranes chinos donde está toda la comida ahí expuesta y uno va pidiendo y te pesan. Durante mucho pensé que era comida mala y muy grasosa, y como soy lipofóbica simplemente la desterré de mi panorama. Pero como una semana antes de partir, un día frio de diciembre, era tarde y yo venía de la biblio con unas ganas ancestrales de comer algo sabroso y caliente,  entonces fue que pasé por este traiteur en la calle del Faubourg Saint Martin, cerca de mi casa. Se veía limpio y la comida más bien apetitosa. Calle mis paranoias salubristas en favor de mi cuerpo entero que me pedía comida real  y pedí un pollo a la leche de coco con arroz y verdura. Ayyy cómo me lo disfruté! Después en Chile traté de replicarlo pero fue inútil, quizá faltó el hambre, el frio y la soledad.
Volviendo, pensé pronto en pegarme otro festín, pero no me atrevía, un día sólo pasé a mirar y caché que tenían varias formules, una me gustó por que eran dos empanaditas chinas al vapor, una carne y un acompañamiento por 5,60, que por acá es casi nada. Así que me propuse volver un día. Ayer fue un día raro, porque el anterior había sido peor, entre que pensé que me iba a quedar coja y que mi bicicleta moriría, veía el apocalipsis. Tenía hambre real y decidí pasar por el traiteur. Me pasé todo el camino pensando en ese pollito y esas verduras con brócolis, pero cuando llegué me encontré con la pésima realidad, no tenían mas pollo leche de poco ni verduritas coco. La Chinita ofreció en su precario francés darme otra cosa, pero esos tallarines de arroz pocas ganas me hacían, así que le dije que no importaba, que me iba.
Por suerte o desgracia al lado había otro traiteur, compré un cuarto de pollo asado, pero no llenó ni cerca mis expectativas, igual siempre había querido probar uno de esos pollos.



3

El de la derecha es mi amigo Manu, el hace el doc en patrimonio inmaterial, trabajamos con el mismo profe, es un seco y también el que me provee de drogas para el estudio. El otro, el barbón, es un francés de la escuela que cacho hace ene, me lo he pillado mil veces en seminarios y en la biblio, algo intuía sobre su gaycidad, pero no era evidente, porque en el cotidiano se viste de civil hetero, con pantalones de tela, camisas, etc, Sin embargo, esta foto reveló irrefutablemente su orientación (todo bien, en todo caso).
Ahora es terrible, porque lo veo a diario, vestido nuevamente de señor doctorante opusdei y cada vez que me lo pillo no puedo dejar de pensar en esa  foto, en especial en su pobre entrepierna y el terrible candaochino que esa maya-body le debe haber provocado, recuerdo mi pré-adolecencia, en que esas cosas estaban de moda y yo, sin tener bultos sensibles, padecía horrores con esas pilchas.
Ayer comentándolo, algunas amigas que fueron a esa fiesta y lo vieron me contaron que en vivo fue peor, el body era colalezzz.

Esto lo escribí el año pasado, pero nunca se publicó (ineptitud tecnológica). Recién, queriendo hacerme nuevamente un blog (es como 8vo intento) me pillé con este borrador sorpresa, ahí va y ya tengo 30

Sigo esperando y las epifanías siguen no llegando. He hecho de todo, o quiero creerlo: rituales a la pachamama, ayunos eternos, mandas siniestras, pero nada. También he visto esas series y películas que todos dicen: te cambiará la vida, pero tampoco, mi vida sigue igual. He hecho todo para alcanzar una iluminación, pero creo que como sidharta (creo que fue) cada uno pilla la propia. La mía no está llegando y ni rastros hay de que se quiera acercar.
Estoy a punto de cumplir los 30 y el tiempo silencioso me sobra, o me falta con qué llenarlo, mi cabeza tiene miles de espacios y tiempos para desenvolverse a sus anchas, los más importantes son: mientras corro, mientras hago el diario trayecto en bici, mientras me ducho, mientras como, mientras estoy tirada en mi cama haciendo nada (o sea la mayor parte del tiempo).
Hoy pensé, y es algo que pienso hace un rato, que no soy ni la mitad de mujer que hubiera querido ser, sobretodo no he descubierto nada realmente innovador que me haga saltar rápidamente a la fama y la fortuna, y por fortuna me refiero a la plata.
Pensé también, mientras iba al mismo baño de todos los días, que mi problema es el mal aprovechamiento que hago de mi extenso tiempo. Miro series, películas y páginas inútiles, convenciéndome que es la bibliografía necesaria para convertirme en una gran guionista de series, que como escuché una vez decir a Diamela Eltit sobre su relación con las letras, que de tanto ver cosas un buen día ese lenguaje me va a sobrepasar y solitas saldrás las creaciones que me llevarán a esa anhelada gloria.
Por ahora los proyectos son muchos y siempre amagos, el último tiene que ver con la cocina, y creo que también tiene que ver con mi abstinencia alimentaria durante 8 los días que pasé haciendo una cura física y mística que no fue tan reveladora ni transformadora como Salfate prometía, pero cómo se me ocurre también creerle tan ciegamente a ese delirante!
Volviendo… he estado mirando un programa en la Télé (francesa, así se dice), sobre pasteleros amateurs que compiten, son como yo, no saben nada, sólo intuiciones y ganas, entonces quise hacerme pastelera, convertirme en una alquimista de los dulces y delicias que tanto me prohibo. Como todo lo resuelvo con google, busqué primero cursos de Patiserie (pastelería), en eso mal me fue, porque los cursos más bacanes resultaron ultra caros y los baratos y másomenos buenos que da la Mairie (municipalidad), eran en fechas imposibles, así que recurrí al plan B, un libro de cocina. Busqué primero "el mejor libro de cocina", hice un promedio entre todas las páginas y finalmente me decidí por uno.
Amazon y su amable accesibilidad al consumismo compulsivo, me permitieron comprarlo en un click. Lo espero, ya contaré como anda todo a su llegada.