martes, 17 de junio de 2014

Esto lo escribí el año pasado, pero nunca se publicó (ineptitud tecnológica). Recién, queriendo hacerme nuevamente un blog (es como 8vo intento) me pillé con este borrador sorpresa, ahí va y ya tengo 30

Sigo esperando y las epifanías siguen no llegando. He hecho de todo, o quiero creerlo: rituales a la pachamama, ayunos eternos, mandas siniestras, pero nada. También he visto esas series y películas que todos dicen: te cambiará la vida, pero tampoco, mi vida sigue igual. He hecho todo para alcanzar una iluminación, pero creo que como sidharta (creo que fue) cada uno pilla la propia. La mía no está llegando y ni rastros hay de que se quiera acercar.
Estoy a punto de cumplir los 30 y el tiempo silencioso me sobra, o me falta con qué llenarlo, mi cabeza tiene miles de espacios y tiempos para desenvolverse a sus anchas, los más importantes son: mientras corro, mientras hago el diario trayecto en bici, mientras me ducho, mientras como, mientras estoy tirada en mi cama haciendo nada (o sea la mayor parte del tiempo).
Hoy pensé, y es algo que pienso hace un rato, que no soy ni la mitad de mujer que hubiera querido ser, sobretodo no he descubierto nada realmente innovador que me haga saltar rápidamente a la fama y la fortuna, y por fortuna me refiero a la plata.
Pensé también, mientras iba al mismo baño de todos los días, que mi problema es el mal aprovechamiento que hago de mi extenso tiempo. Miro series, películas y páginas inútiles, convenciéndome que es la bibliografía necesaria para convertirme en una gran guionista de series, que como escuché una vez decir a Diamela Eltit sobre su relación con las letras, que de tanto ver cosas un buen día ese lenguaje me va a sobrepasar y solitas saldrás las creaciones que me llevarán a esa anhelada gloria.
Por ahora los proyectos son muchos y siempre amagos, el último tiene que ver con la cocina, y creo que también tiene que ver con mi abstinencia alimentaria durante 8 los días que pasé haciendo una cura física y mística que no fue tan reveladora ni transformadora como Salfate prometía, pero cómo se me ocurre también creerle tan ciegamente a ese delirante!
Volviendo… he estado mirando un programa en la Télé (francesa, así se dice), sobre pasteleros amateurs que compiten, son como yo, no saben nada, sólo intuiciones y ganas, entonces quise hacerme pastelera, convertirme en una alquimista de los dulces y delicias que tanto me prohibo. Como todo lo resuelvo con google, busqué primero cursos de Patiserie (pastelería), en eso mal me fue, porque los cursos más bacanes resultaron ultra caros y los baratos y másomenos buenos que da la Mairie (municipalidad), eran en fechas imposibles, así que recurrí al plan B, un libro de cocina. Busqué primero "el mejor libro de cocina", hice un promedio entre todas las páginas y finalmente me decidí por uno.
Amazon y su amable accesibilidad al consumismo compulsivo, me permitieron comprarlo en un click. Lo espero, ya contaré como anda todo a su llegada.

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